“Qué insulsa sería la vida sin ellas”. No sé donde leí esa frase, pero cuánta razón llevaba.
El hombre es tan sencillo en su naturaleza como el mecanismo de una rueda, dice lo que piensa, puede ser hiriente y lejano, pero es sencillo y conciso. Podemos ser mentirosos, sí, nada es puro o corrupto en su totalidad, pero las razones casi siempre son justificadas: Bien porque no merezca la pena darle más vueltas al asunto, o bien porque ocultemos algo –no necesariamente malo-.
Y luego Ellas, completamente contrarias. Les gusta indagar en todo, confundir y complicar las cosas hasta puntos que pocos podemos imaginar; desconfían de lo que ocurre alrededor, de sus amantes, maridos o novios y, a veces, sin razón alguna para ello. No se libran de ser mentirosas, aquí pecan en mayor grado que nosotros, pero tampoco tienen una razón para hacerlo. Nunca preguntes a una mujer qué le ocurre, o si le pasa algo, siempre te dirá que no, da igual por lo que esté pasando, sacará fuerzas de donde no hay y te sorprenderá con un contundente “nada”.
Los polos opuestos se atraen, a mi me pasó así y me sigue pasando, y quizá sea por complementarnos tan bien que todo puede funcionar entre ambos.
Qué insulsa sería la vida sin ellas.
Nothing else matters - Metallica
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




2 comentarios:
Que razón que llevas... nuestra vida perdería totalmente el sentido Sin Ellas. ¿Para qué ibamos a vivir si no?
A mi es que no me gusta generalizar, nunca me ha gustado. Siempre digo que cada persona es un mundo, y hay un montón de mundos que merece la pena visitar.
Metallica insuperable.
Publicar un comentario en la entrada