Cambiando de aires

martes 27 de abril de 2010
Tras un fallo no intencionado en el formato del blog, tuve el poco placer de experimentar como se me borraba todo -salvo las entradas- asi que he decidido maquillarlo de nuevo con tonos distintos y temas diferentes en las entradas a partir de ahora.

Bendito portátil nuevo, a escribir se ha dicho.

Salud!


Breaking Benjamin - Dance with the devil

¡Música, sexo y chocolate!

Enciendes el ordenador. Youtube. Pones alguna canción que tienes en marcadores o buscas directamente por el título. Empiezas a fijarte en los Videos Relacionados y vas escuchando algunos grupos que no conocías. Esta no está mal, aquella tiene un buen estribillo, podría ser peor…

Y de repente das con ella. Esa canción que, quizá, esperabas encontrar desde el principio. Tiene un buen riff inicial, sincronización entre batería y bajo perfecta, ¿estribillo? nada, toda la canción es jodidamente orgásmica.

¿Orgásmica?

El corazón late deprisa, estás tenso y empiezas a sentir calor. Estás sintiéndolo, el placer de la música, su fin, su dicha y propósito.

La ciencia ha encontrado el clímax de las sensaciones dadas por la música, algo así como un orgasmo musical, al cual se le ha llamado en inglés “musical chills” o “musical shivers”, algo así como “escalofríos musicales”. Cuando esto ocurre se producen en el cerebro señales que inhiben las sensaciones negativas.

Otra acción es la liberación de sustancias productoras de placer en el cerebro. Liberamos dopamina, sustancia que se libera también durante las relaciones sexuales o al comer chocolate, dando sensación de placer. Otras son la endorfina y los endocanabinoides. La primera regula sensaciones de gozo e incluso se le llama “la droga de la felicidad” porque brinda una sensación placentera, los segundos son sustancias producidas en el cuerpo con una composición similar a la sustancia activa de la mariguana. Aunque en estos dos últimos la relación con el placer provocado por la música es aún incierta.

Sacado de http://www.divosguitar.com/

Y aquí dejo una de las canciones que bien podrían identificarse con el segundo párrafo de la entrada :$.

In Flames – Gyroscope

Cuando yo era...

domingo 4 de abril de 2010
Cuando era pequeño, creía que la gente no tenía vida propia, como si una burbuja invisible me rodeara, y esas personas tan sólo cobraran vida al entrar en mi espacio, al entrar en mi burbuja, como si el resto del mundo se congelara al salir de mi vista.

En esta categoría entraban los profesores; asistía a la escuela, daba mis clases y, al irme a casa, ellos dejaban de existir en el sentido AMPLIO de la palabra; supongo que era un tanto estúpido y ególatra pero, ¿qué niño no lo es?

Todo se resolvió un día en la escuela, yo no tendría más de 6 años, era última hora y casi podíamos oler la libertad fuera de las aulas– ¡y la comida de nuestras madres con los dibujos de la 2!-, el timbre sonó con su tono habitual, la profesora tendría prisa, porque dijo aquellas palabras que nos marcaron tanto –en su día-:

“Salid rápido para que cierre, que tengo que comer y no me da tiempo”

Se hizo el silencio, nadie tenía valor de preguntarlo pero muchos nos lo preguntábamos:

“Seño, pero… ¿Usted come?”

Como si los profesores se quedaran en el aula “apagados” hasta el día siguiente…


La otra noche me vino a la cabeza, como una de esas cosas que no has recordado en mucho tiempo y, de pronto, te acuerdas y te hace gracia, o te hace sentir estúpido o avergonzado.

*geez…*¡bendita infancia!


Time of Dying - Three days grace